9.1.16

UN LLAMATIVO RELATO DE LO QUE NO FUE

Alguien que a los pocos días de conocerte habla de su mama como “tu posible suegra”. Da miedo. Lo que continua es la palabra “enamorado”. Más miedo. Lo voy a dejar ahí.
“No sé si esta bueno que seas inteligente”. Fiesta, batalla y 3 horitas. Creo haber entendido la idea de la primera charla que casualmente fue un 9 de febrero, el día de cumpleaños de mi papa. Mi papa murió, igual.
“No quiero dejar de hablar con vos”. Tema para terapia. Ya estábamos a 10 de febrero y yo aún no había sacado a relucir mis talentos, que son pocos pero muy específicos y efectivos, por cierto.
Eran charlas divertidas, ingeniosas. Me hacia reír, que no es poco.
Alguien que le dice “lugar de siestas inolvidables” al telo. No puede ser más que adorable, pero fue un mal momento. Eso lo creo ahora, no antes.
Le gustaba entera. Lo digo en pasado, pero presiento que puedo usar el tiempo presente aunque él intenta evadir esa sensación. Me imagino que está resistiéndose por motivos ridículos pero que en su mente son importantes, pero en la mía son equivocados.
Dos veces me propuso viajar juntos y ahora lo estoy pensando yo.
“Me gusta que sigas ahí” es una idea que fue recurrente, que fue dicha de muchas formas, que estuvo presente de punta a punta. Siempre.
¿Hijos? ¡Joder! Se estaba poniendo demasiado arriesgado. Fue un idilio, creo que fui intensamente idealizada. Igual se respiraba algo en el aire que no era tenso, era color rosa, suave, como delicado. Aun con todas esas oraciones sexuales que conducían a un solo lugar.
Me estoy convenciendo que lo extraño. La no sutileza de esas frases en busca de un hueco por el que pasar era lindo. Y era más que eso: ¡que se incendie Roma! Y ahora, pensando en irme en marzo, justo en marzo…mejor que no se incendie…o si, pero de una forma más poética.
Linda, linda, linda….muchas veces linda y las pecas, la obsesión. El color de mi pelo, esas fotos, los viajes en el medio.
“Hoy pensé en vos bastante y ya me molesta un toque”. Esa declaración es de casi amor, no casi de amor ¿me explico? “Anoche tipo tres o cuatro casi te llamo” Y esa es una declaración de calentura, casi sexual pero no, era otra cosa, lo sé ahora.
“Me quiero casar con vos” fue un intento de asustarme, en chiste, pero se dijo igual, se puso en palabras. En el fondo si asustaba pero ahora ya no.
Las películas de espías, el happy end y otra vez las declaraciones “en broma”, las intenciones expuestas, ahí flotando en ese aire rosa: “Ojala esta termine lindo, ojala empiece”. Empezó pero se esfumo pronto, metió la cola el diablo, hubo caída y golpes y enfermedad y médicos, sanatorios, enfermeras, inyecciones. Definitivamente podía ser una historia de amor. Listo, lo dije.
Sabia de antes que mi papa estaba muerto. Ya lo mencione, creo. Me enternecía y de repente apareció la voz, creo que me gustaba. Era la parte difícil.
No puede ser que sea un fantasma. Confieso que desconfié. No tuve miedo, jamás, pero partes del relato me llevaron a la duda.
6 minutos sin responder y estaba aterrado. Había tonada y eso también me gusto. Se sentía especial, pobre. No lo era. Aun.
“Envidio tu almohada”. Eso es quererme fuerte. Fue así desde el principio. Lo dijo varias veces y ahora recién me lo creo. Hubiera sido lindo, me parece. No es tarde.
Emoticones con corazoncitos. En diminutivo. Aunque de forma literal la conversación siempre caía en pretensiones sexuales, no lo era, juro que no lo era. En el trasfondo, había otra cosa: había algo de soledad (o desolación, aun no se bien), un poco de búsqueda y mucha fantasía. Se transformó en algo parecido al realismo mágico. Eso. Así, tal cual.
“Mi menú sos vos” “mono dieta” de monogámico, fiel. Estaba desacostumbrada a la lealtad. Y otra vez la contrariedad “Intento no involucrarme….más”. Era una batalla, que él esperaba lidiar en una cama y yo, en la vida real. Logre intimidarlo, aunque se resistiera a la idea.
Que un hombre sienta timidez me da poder, claro, pero además también me provoca emoción, me excita, él no lo supo pero así fue: también me calentaba un poco.
Había detalles, esos que casi nunca vienen adosados a la conquista. “Creo que no te conocía la voz” cosas así que en el momento pasan casi sin hacer ruido pero más tarde, pesan.
“En mi cama” multiplicado por mil. Así lo dijo muchas veces. Mi propósito era solo llevar al límite que me pusiera, las ganas locas, imperfectas, deformes, intensas. Puso algunas murallas, aunque no lo supo. Yo puse más. “Cuidado que podes quedarte por siempre”, quizás eso hubiera querido. O en plural.
Supongo que me metí en su vida, sin querer. Era suya, de su propiedad.
“Y porque te extrañe” y Babasonicos pegado, pegadito. Y después “Vamos a dormir la siesta juntos”.  Vos, vos, vos…
Me olvide por un tiempo, retrocedí un par de casilleros y volví a llorar pero él me dijo: “Si esta más linda sonriente, vaya, fume un puchito y un café” Eso necesitaba, alguien que me cuidara del mundo. Y no se iba, aunque tenía por costumbre desaparecer. Estaba acá y no se iba y hasta se confesó: lo hubiera cancelado todo: el asado en La Plata, el dentista, las obras. Y yo también me confesé, pero no del todo y entonces eso me alentó a dar un paso más. No firme, como si por debajo no hubiera suelo, sino pantano.
“¿No quiere ser mi novia?” Tendría que haber dicho que sí y después decir “es broma”. Me dijo que era una especie de Tom Waits femenino y acto seguido que le gusta mi voz, mucho. Y eso me recuerda a “Hope I don´t fall in love with you….”

Un solo beso. Basto eso y después fue nada. Ausencia. No me pesó, no me produjo nada, me dejo suspendida en el aire un tiempo y luego volví en sí y también volvió él. Había una explicación, mala, bastante mala pero ahora yo entendía más cosas y entonces ya no quería volver a desaparecer y quizás él, volvía a luchar entre caer o retirarse. Me voy silbando bajito, mejor.