6.12.14

UN MAIL

Durante años esto siempre fue lo que quisiste vos. Y no digo que lo hayas hecho a propósito. Fue así. Consciente o inconscientemente fue así. Y ya no puede ser así, nunca más.  

Yo misma me entregue a una dinámica que realmente logro desgastarme por completo, me devasto, me pulverizo y lo que podría haber sido solo felicidad, termina siendo una mezcla amarga entre cierto tipo de compasión, pena, un dejo de amor y muchas lágrimas.

Entregar todo durante tanto tiempo (aun sin que nadie lo pida, aun solo porque sentiste y deseaste vos solo que así fuera) debería ser algo que no tenga chances de terminar mal y sin embargo….está ocurriendo.

En todos estos años, cuantas veces me preguntaste: ¿cómo estás? ¿necesitas algo? ¿como está tu vida? ¿qué te pasa? ¿salimos a tomar algo? ¿queres que nos veamos? Posiblemente, la respuesta sea 0 veces. Si. Un saldo completamente deficitario. Las columnas del debe y el haber están profundamente desequilibradas y una cosa es que sea 60-40 o 30-70 o 80-20 pero jamás puede ser 0-100. No puede volver a ocurrir, no puede ser más, al mismo tiempo que no deja de SER.

Esto siempre fue lo que quisiste vos y yo solo fui detrás, adaptándome a tus estados de ánimo, tus estados sentimentales, emocionales, físicos incluso, etc., etc. y obviamente que lo hice porque quise yo y nadie me obligo, ni vos lo pediste y no me arrepiento de nada de lo que dije o hice, pero hay días que me siento muy muy vacía con respecto a vos. Es muy desigual y eso con el paso de los años, finalmente explota y perdemos los dos, o al menos yo pierdo (no voy a hablar por vos, porque no sé, aunque en el fondo sí creo que vos perdes más que yo y eso no me hace feliz, tampoco).

¿Alguna vez me preguntaste que quiero o que necesito yo? No lo recuerdo.

Y lo peor es que cada vez que te digo lo que siento verdaderamente, lo acomodas como vos queres una vez más, sin leer correctamente lo que digo, sino leyendo lo que mejor te viene según el momento en el que vos estas y no viendo el momento en el que estoy yo. Y aun peor que eso, es que yo siga readaptándome una y otra vez a tus interpretaciones y a tus momentos y no a los míos. ¿Y sabes por qué lo hago? Claro que lo sabes, pero no te animas a decirlo en voz alta. 

No creo que esta dinámica se modifique con el tiempo, porque tristemente yo soy así aunque trate de impedirlo cada vez. Y al mismo tiempo que amo ser así es lo que más me duele. Y no quiero estar acá otra vez cuando pase lo que ya me destruyo una vez. Me voy.  


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