15.12.14

SILENCIO

Y así como de la nada, te viene un impulso de algún lugar y de repente te sentís bien, otra vez. Después de tanto llover y de verte hundido en el más profundo pozo, llega ese instante en el que te sentís no se….renovado, reconstruido.  
Tenés una herida más, una que siempre va a doler y esta sí es grande y por momentos vas a sentir como sangra sin parar y vas a querer que no este, que algo la haga desaparecer, pero sabes que eso no va a ocurrir y entonces, no te queda más que convivir con ese tajo inmenso, con ese agujero en el medio del pecho.
Y volves a salir a la luz, y volves a caminar y andar con una sonrisa en la cara y eso no significa que la angustia del alma se haya esfumado, ni que se haya apaciguado, calmado, dormido, es más bien que decidiste también integrarla a vos y la aceptaste. Aceptaste que el hueco va a estar con vos para siempre y que deberás seguir tu camino con él a cuestas.
Ya me siento bien, no del todo, claro…es un proceso, y en ciertos momentos, cierro los ojos y lloro otra vez, a mares, pero es el precio, debo transitarlo, es lo que debe ser.
Estoy tranquila. Me altero algunos instantes y exploto, vuelvo a temblar y a sentir frio y calor al mismo tiempo, me pongo fastidiosa y ansiosa y quiero salir a gritar como una loca desquiciada por la calle. Me voy a quedar en silencio, tal vez para siempre. No depende de mí completamente. Quisiera poder hablar y decirlo todo, para que la herida ya no sangre. Ya podre hablar o no, no lo sé. Ya no lo quiero pensar. No por ahora.

Callar no siempre es otorgar razón. Silencio no siempre es resignación ni espera. A veces es amor, también.  

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