28.1.12

IMÁGENES VELADAS


Pasaron meses otra vez y los dados aún seguían en el aire, girando y girando con el viento. Nunca sabía bien donde iban a caer, pero donde lo hicieran iba a estar bien para mi....al menos esa era mi intención esta vez. 
Él siempre iba a estar ahí del otro lado y yo siempre iba a entregarme al placer de tenerlo. Sin embargo y aunque las fuerzas del Universo, claramente nos marcaran el camino a seguir, siempre sobre el borde, sobre el final del límite, en eso de excedernos desmedidamente, aparecía la rispidez, el roce no cálido sino distante.
Empezábamos enredados, pensando menos y haciendo más, el calor subía y las palabras quemaban, y así nos llevábamos a otro lugar, uno que no existe, uno lejano en el que sólo él y yo somos....pero después sobrevenía una especie de calma peligrosa, un silencio cortante que helaba el momento y lo hacía desvanecer. 
Pasó una, dos, tres, diez veces y entonces una decisión se hizo necesaria: teníamos que derribar esta nueva pared, saltarla clandestinamente, extinguirla de nuestras mentes, derretirla con nuestro corazón. Era urgente descubrir el otro lado, ver más allá de lo que ya existía, indagar en lo que los cuerpos nos pedían a gritos y sentirlo en la piel como los dos queríamos. A por ello fuimos, y el muro cayó. Ahí estábamos, más desnudos que antes, más vulnerables, más puros aún. Era arriesgado, prometía una intensidad no abordada, conducía posiblemente a un callejón oscuramente mágico, lleno de excitante intriga y misterio que abrumaba. Ibamos a tener que ocultarnos mejor y mezclarnos sutilmente.
Las palabras dejaron de ser solo palabras y aparecieron las imágenes. Una estimulante cantidad de imágenes que siempre habían estado ahí conocían la luz y abrían nuestro nuevo mundo de sensaciones. Seguíamos subiendo en la alocada escala de la locura nocturna que nos encendía y esta vez, el nuevo límite estaba lejos, pero antes de lo esperado esa distancia se volvería cercanía y entonces, aquellos dados al fin caerían en su casilla, caerían con todo el peso de esos números sobre la carta del destino marcado.  

2 comentarios:

  1. Guau.
    Me has dejado sin palabras. Tantas veces siente una esa tentación hacia lo prohibido, lo salvaje, lo desconocido... Me gusta mucho tu blog, ahora te sigo(:
    Un beso fuerte, rockera!(:

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  2. Me alegra mucho que te guste. Siempre podras visitarlo y leerme. Gracias.

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