31.8.11

EL SUEÑO


A ver, pongamos en claro un par de cuestiones.
Él, ese sin furia que creí notar tras unas palabras menos frías que la última vez, no era tal. Una vez más, volvía a caer en el engaño de mi propia mente. Otra vez, sentía que podía remontar lo que no había sido del todo y así volvían a caer en saco roto esas viejas sensaciones con aire a nuevas que no eran lo que parecían. 
Por otro lado, y como la vida no deja jamás de sorprenderte, después de meses, me encontré esta mañana recordando mi sueño más reciente que tenía que ver no con él, sino con aquel otro que había sabido ser mi cuasi alma gemela. Hoy digo “cuasi” porque no es un día para estar completamente segura de nada, ni siquiera de lo que sentí en el alma.
Cuadro de situación: 4.30 am me despierto, y al abrir los ojos apenas tengo un leve recuerdo de haber soñado algo maravilloso, profundamente intenso. Tengo la sensación vívida de haberlo disfrutado plenamente, pero aún no vienen a mis ojos, aquellas imágenes del placer. Me siento en la cama, y casi sin despabilarme por completo, lo veo todo, de golpe. Sí señoritos y señoritas, he tenido una caliente alucinación nocturna con aquel que supo ser mi mejor amante.
Hasta acá, nada sería verdaderamente sorprendente, pero hete aquí, que aquel buen señor ya no forma parte de mi vida hace ya largos ocho meses. Claro está que no ha desaparecido de ella por propia voluntad (me refiero a MI propia voluntad, ja.) sino que ha sido abducido por otra señorita que lo ha sabido enamorar. No menciono lo de la abducción como algo negativo del todo, pero tampoco lo quisiera dejar pasar como un dato menor. Una cosa es que vos comiences una bella relación y otra muy distinta es que cortes otras relaciones por un ser humano nuevo en tu vida a quien no solo preferís entregarle tu corazón sino que además les has entregado ya la totalidad de tus pensamientos. No es que esté mal enamorarse, sino que lo que me parece realmente desatinado, es abandonar tus antiguas costumbres tan solo por enamorarte.
No importa cómo y por qué aquel muchacho hermoso de cuerpo y alma ha abandonado mi cama; lo verdaderamente importante aquí es que esta misma noche ha regresado a ella aunque no de forma presencial. No es que haya sido un sueño perturbador ni mucho menos, pero me genera, al menos, cierta inquietud, el hecho de que en el transcurrir onírico no solo estuviéramos involucrados él y yo, sino también la señorita antes mencionada como la responsable de la abducción.
Me pregunto si haberlo traído a mi mente, aunque mas no sea de forma virtual, no será una señal, un llamado de atención, un mensaje subliminal de mi cerebro, una intención sosegada pero que aún sigue hecha carne en mí….Me pregunto si no debería intentar descubrir su significado, profundizar en su interpretación o tan solo olvidarme que ese lindo sueño vino a mí y seguir con mis días como que “aquí no ha pasado nada”.
Tentada entre ponerme a buscar frenéticamente por Internet lo que las imágenes de mi sueño podrían llegar a delatar y hacerme la gila al natural; decido más bien ponerlos a todos ustedes al tanto de toda esta cuestión entreverada. Claro está, muy así…por arriba… ¿contarles el sueño? No podría…y no por mala, sino por su alto voltaje erótico; no es que me de vergüenza, pero prefiero mantenerlo oculto hasta descularlo, entenderlo del todo y más que eso… en realidad, desearía volver a soñarlo o tal vez continuar soñándolo.
Soñarlo me ha hecho recordar-lo; vibrante, tan pegado a mí en aquellas noches encendidas, entremezclados deseándonos aun teniéndonos.
Soñarlo ha sido revivir mi temporada en el infierno, junto a aquel hombre, mi mejor amante, mi más amigo, mi Diablo a domicilio. Soñarlo ha sido volverlo a vivir y vivirlo a él siempre es un deleitoso placer de dioses, un ardiente resurgir de una pasión impregnada a fuego como pocas.
Quizás solo lo extraño y debería llamarlo. Quizás no, pero como sea, y como he dicho tantas otras veces antes, él siempre estará en mí, adentro, profundo, intenso, tatuado en mi alma.