30.5.11

ESA MAÑANA

No es que con anterioridad me hubiera sentido pesada, pero esa mañana que desperté con futuro incierto, me sentí particularmente liviana. Lo había logrado, mi mente estaba en blanco, sí… en blanco por completo, como una hoja limpia y clara, dispuesta a ser dibujada o escrita otra vez.
Claro está que ese no-pensamiento me aterrorizaba, pero al mismo tiempo sentía cierto entusiasmo…uno no muy contundente, pero bastaba, alcanzaba para recomenzar.
El pasado inmediato no llegaba a ser pasado del todo, pero tampoco era presente, ni siquiera lo presentía como una circunstancia, era más bien como un halo que me cubría y me daba cierto toque de extravagancia. Bueno no, no era nada exótico a los ojos de los demás, pero de alguna manera, yo me sentía más sexy…sí señores, aún más que antes, modestia aparte, claro.
Quería viajar alocadamente, traspasar paredes, correr a toda marcha cruzando la ciudad entera, perderme en el alcohol bebiendo hasta morir, tener sexo desenfrenado con cada hombre apuesto del planeta Tierra, aprender a tocar la batería, practicar un deporte extremo, volar con un paracaídas colgado de mis hombros…quería explorarlo todo.
Sin embargo y pese a las ansías desprolijas y a las extremas intenciones de cada uno de mis poros, el aprendizaje de la última batalla me remitía a espinas anteriores. Fue entonces esa mañana que me senté en calma y busqué viejos retazos, ínfimas partes de antiguos momentos. En algún lugar debía de tenerlos guardados, solo era cuestión de excavar lo suficiente como para visualizarlos, traerlos a mí y volver a mirarlos. Ya no los vería con aquellos ojos, sino con estos.
Esa relectura que el cuerpo me pedía tendría un motivo, una razón, una intención oculta… o no, pero debía hacerlo.
Ya no era de madrugada, el cielo estaba claro, casi sin nubes, asomaba el sol allá en el borde y yo seguía sentada, sin luces encendidas inmersa en una búsqueda frenética de lo pendiente. Tarde o temprano lo encontraría… ¿qué buscaba exactamente? No lo sé, pero cuando lo encontrara sabría por qué.

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