17.11.10

SECRETAS MADRUGADAS

En algún lugar y en algún momento que hoy no recuerdo con claridad, me enseñaron que para escribir, siempre es bueno partir de un interrogante.
Y por alguna razón que también desconozco, suele rondar por mi cabeza la premisa de que los pequeños grandes placeres de la vida, se suceden más de madrugada que a plena luz del día.
La Luna es mejor compañera que el Sol y las preguntas fluyen más de noche que de día.
Siempre de madrugada, las palabras atravesaron el espacio y la distancia. Penetraron hondamente por la infinidad de poros que conforman los cuerpos. Y lentamente, el redescubrimiento de las almas, de dos almas que ya se conocían de antes, daba pasos entre líneas durante las intensas noches de encuentros.
Una ardiente transformación había comenzado, y con ella, se empezaba a gestar algo imparable, contundente, ilimitado, tan íntimo y tan verdadero que asustaba: un secreto.
Ese secreto sería solo nuestro. La madrugada, dos almas en dos cuerpos, la infinidad de palabras y la serie de imágenes que esas palabras disparaban, conformaban una escondida y confidencial forma de relacionarnos.
Inesperada y aceleradamente, las madrugadas se amontonaron sin cesar en un vaivén vertiginoso de sensaciones poco habituales.
El secreto siempre fue el mismo, pero creció de forma desmesurada en un abrir y cerrar de ojos.
El asombro por la causalidad quedó anulado, de golpe, en el sinfín de estrechas similitudes aún más trascendentales que aquel vocablo original.
El ardor, el sudor, los suspiros, los susurros, las intenciones no declaradas, el juego del placer y la permanente provocación sin planes de darle respiro a las agotadoras madrugadas, incrementaron la intimidad y la volvieron, en principio, intrigante.
El misterio alrededor de la casualidad más causal del Universo, provocó la exploración mas impensada de la única e irremplazable experiencia de sentirlo todo sin sentir nada.
Una irrealidad tan verdadera que erizaba la piel, tan vehemente y apasionada que, por momentos, dolía… una especie de dolor exquisito que lastima dulcemente.
Un secreto de madrugada que nació una noche sin querer, y aún no ha muerto. Un secreto vigoroso, tenaz, de a ratos violento pero sobre todo impetuoso y voraz.
Llegaríamos mas tarde, a un lugar aun más elevado en la escala del deleite, pero ese espacio hoy no sería nuestro si el secreto no fuera lo suficientemente poderoso como para sobrevivir en las secretas madrugadas que nos envuelven en las apetitosas mieles de lo desconocido.
La madrugada se acerca, y quiero adentrarme en ella de lleno, indagarla, descubrirla con los dedos, sentirla con la piel, tocarla con el alma, rozarla….de a poquito y en silencio….

No hay comentarios:

Publicar un comentario