24.11.10

EXTREMAS SENSACIONES

Lo misterioso de los encuentros casuales (causales) los nutre de una dosis de imprevista adrenalina que transforma cada pequeño detalle en una gran oportunidad, excitante e ilimitada.
La curiosidad mueve las sensaciones de forma furiosa e incita al recorrido desesperado de la piel.
La sensibilidad es llevada hacia el borde peligroso que separa la ficción de la realidad. Recorrer los extremos se transforma en un atractivo y vehemente paseo por los confines del deseo.
La unión de los cuerpos, sudando pasión, entremezclados en la noche, rozando las estrellas; mientras la brisa tibia acaricia los rincones prohibidos; dispara desde el centro de la mente y hasta lo más profundo del alma, un impulso desgarrador y fugaz…
La primera palabra, el correr de los encuentros, lo intenso de las madrugadas, el espontáneo secreto, lo parecido del sentir, la magia del deseo, lo aún no descubierto…
El cumulo de esas calientes intenciones aún no consumadas, confundidas entre las fantasías ya realizadas, generaban entre los dos, un lugar común que no cesaba de incendiarse con cada roce.
Una vigorosa energía nos atravesaba enteros. Nos arrastraba hacia infernales espacios cargados de lujuriosa pasión sin freno.
Por momentos, aparecía el miedo pero la avidez de las sensaciones nos invitaba a no detenernos, a continuar la acelerada marcha hasta llegar al filo de la locura.
Romper las barreras, atravesar los muros, arrancar las espinas y encajar dibujando una sola forma.
El tiempo se volvió lento, como una forma de alargar los instantes, de convertir en eterna la unión mas extrema, de perpetuar las emociones, de ilimitar el juego, de jugarlo para siempre.
Sin querer, una noche y a través de una sola palabra, descubrimos el sentido de la existencia…nos reconocimos.
La tormenta nunca se detuvo…se escondió de a ratos, vibró en silencio, descansó en la orilla; pero nunca se detuvo. A los gritos o en voz baja, el destino se manifestó, el Universo dio señales y nosotros construimos los momentos.
El descontrol de los sentidos, iba a llegar hasta un punto sin retorno, sin medida; no inesperado pero sí determinante.
Se vislumbraban dos caminos: decirlo o no decirlo; darle rienda suelta al sentimiento o acallarlo entre las sabanas…
Desde el principio, la honestidad era la regla pero lo vívido del sentir y lo confuso de la experiencia, nublaba la conciencia. Así y todo, la confesión era inminente, estaba implícita en el transcurrir. Tarde o temprano sería puesta en palabras e invadiría los cuerpos hasta empaparlos.
Abrazarlo con los ojos cerrados, fuerte y en silencio, me daba la dimensión exacta de lo que estaba ocurriendo, de la razón por la cual habíamos sido elegidos.
Un quiebre en la intimidad se acercaba sigilosamente, una confesión ruidosa se avecinaba en el recorrido… como un volcán inactivo que un día la naturaleza decide volver a encender.
Iba a explotar saliendo de mi boca y no iba a poder evitarlo; iba a tener que alzar la voz y decirlo, aún a riesgo de no encontrar la respuesta deseada.
Algo era innegable, se imponía y en breve, también se iba a revelar.

1 comentario:

  1. escribo como hablo, o sea pal culo, pero me encanta, seguire tus historias.

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